miércoles, 10 de enero de 2007

Del caballito tequilero a la copa de cristal Riedel

La cultura del tequila y el gusto por lo refinado transformaron, conjuntamente con los nuevos procesos de destilación, la forma de beberlo. Al principio los charros y caballerangos llevaban su ración de tequila para el camino, y aguantar las duras y largas jornadas de trabajo.

Siempre sobre lomos de bestias, solían llevar consigo tequila en unos recipientes llamados guajes —parecidos a ánforas por su forma y utilidad—, y lo servían en un cuerno de res al que llamaban el “cuernito”; familiarmente comenzó a conocerse también como “el caballito”, porque servía para el camino, transitado siempre a caballo.

Más tarde, el “cuernito” se convirtió en un vasito de cristal de tamaño y capacidad suficiente para dar cabida sólo a un buen trago de tequila.
En los últimos tiempos, ese vasito —cilíndrico o cuadrado— identificado como “caballito”, se convirtió en el vaso oficial del tequila, preferentemente de cristal, siempre pequeño y suficiente para un trago largo.

El caballito tequilero permitió muchas veces dar rienda suelta a la creatividad del artesano de Jalisco, famoso por sus destrezas manuales: esta copita tequilera no fue la excepción.

La forma de degustar el tequila conforme avanzó su paso por la sociedad, que empezó a reconocer las buenas cualidades de la bebida tradicional mexicana continuamente refinándose, evolucionó del clásico caballito a la copa de coñac, donde por su forma, podían apreciarse las tonalidades y aromas del líquido algunas veces ámbar, otras cristalino.

Sin embargo, no fue suficiente, luego de que el tequila empezó a rebasar fronteras nacionales y sus cualidades se hicieron más bondadosas con los conocedores y gourmets internacionales.
A principios del 2002 —y precisamente en Tequila, la tierra que dio origen al nombre de la bebida—, George J. Riedel, heredero también de una tradición centenaria en fabricar copas finas para vinos, decidió presentar al mundo una copa apropiada para el tequila, trabajo que le llevó nueve meses en su concepción y reuniones con catadores internacionales.

La primera reunión para identificar una copa apropiada para el tequila fue el 9 de julio de 2001, con la intención de conocer y estudiar a la gente que convive con la bebida, para aprender de su experiencia y descubrir qué tipo de copa, de la colección que ya poseía Riedel, era la más indicada.

En este primer encuentro en Tequila, Jalisco, se cataron doce diferentes copas, de las cuales por mayoría de votos la copa que más agradó a quienes fueron invitados a catar (entre ellos industriales, fabricantes de tequila y maestros tequileros), fue la de la línea sherry.

Con las características de la copa ganadora en esta exhibición, el siguiente paso en la tarea de crear una nueva copa tequilera fina, fue entrar en la investigación y crear prototipos
El 4 de noviembre de 2001, Riedel fue el anfitrión de la segunda cata, pero ahora efectuada en Kufstein, Austria, casa de la fabricante de copas finas desde hace más de 250 años, con invitados especiales entre los que asistió el gobernador del estado de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, acompañado de políticos y empresarios jaliscienses, del mundo tequilero.

En esa ocasión, los tequileros nuevamente se inclinaron por el prototipo de copa sherry, lo que prácticamente decidió las características de la nueva copa tequilera:
Las copa “de nariz”, como se definió, permite mostrar las características y facetas distintas que tiene el tequila, que va desde el aroma a flores y hierbas, hasta la madera.
La copa mide diecinueve centímetros de altura, tiene capacidad para doscientos diez mililitros y esta hecha de cristal sin plomo, igual que toda la colección de copas finas Riedel.
Cuenta con el aval de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera, por lo que desde marzo de 2002 es, oficialmente, la copa elegante del tequila y donde se cata la bebida por profesionales.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que sería más ilustrativo si esta nota contara con una imagen de la copa, así como la definición de copa estilo "sherry" y demás modismos.

Anónimo dijo...

Una nota incompleta sin imágenes

Anónimo dijo...

NO SE VALE!! NUESTRA LEGENDARIA TRADICION ES TOMAR NUESTRO TEQUILA EN EL MUNDIALMENTE CONOCIDO CA-BA-LLI-TO!! ES INJUSTO Y HASTA RIDICULO TOMAR TEQUILA EN UNA COPA DE VINO!!, POR MUY PARTICULARMENTE DISENIADA QUE ESTE ESA COPA NO DEJARA DE SER COPA!! EL TEQUILA SE HIZO PARA TOMARSE EN CABALLITO!!, ASI COMO EL CABALLITO SE CREO PARA EL TEQUILA!! NO SEAN RIDICULOS SENIORES!!

Anónimo dijo...

Yo acostumbro tomar y servir el tequila en copa flauta para champagne, definitivamente se disfruta más. Pero hasta que lo degustas así, ves la diferencia con el caballito.